Hojas de cálculo + notas dispersas
- El historial del cliente está repartido entre tres hojas de cálculo, dos teléfonos y una libreta — “¿de qué hablamos la última vez?” es arqueología.
- Nadie hace seguimiento del presupuesto que enviaste; la oportunidad se enfría en silencio y se cierra como “se nos olvidó”.
- Las tarjetas de visita de la feria amarillean en un cajón; los números nunca llegan a los contactos de nadie.
- La satisfacción se mide por intuición; notas la frustración solo cuando el cliente ya se está yendo.